Consejos

Siempre pensando en nuestros pacientes.....

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Higiene bucal diaria

La eliminación cuidadosa de la placa se realiza mediante el cepillado diario (2 minutos, 3 veces al día), el uso de la seda dental y/o el cepillo interproximal.
Estas medidas de higiene le ayudarán a prevenir la caries y la enfermedad de las encías.
El cepillado de los dientes tiene como objetivo la eliminación de la placa bacteriana y otros restos de alimentos de las superficies externas e internas de los dientes.
La placa dental bacteriana es una película incolora, que se adhiere constantemente a los dientes, incluso en ausencia de comida.

Uso de la seda o cinta dental
• La seda dental es indispensable para limpiar ahí donde no llega el cepillo dental . Y es que, por muy bien que nos limpiemos con el cepillo, siempre habrá zonas que se queden sin limpiar entre los dientes. Y es ahí donde suelen empezar los problemas.
• Aunque aprender a usar el hilo dental cueste un poco, los resultados posteriores compensan con creces el esfuerzo.
• Las siguientes instrucciones le ayudarán, pero el uso correcto de la seda dental requiere tiempo y práctica.
• La seda dental sirve para eliminar la placa bacteriana y los residuos de los alimentos que se alojan en los espacios interdentales, particularmente cerca del borde de las encías, donde pueden aparecer caries.
• Corte unos 50 cm. de seda o cinta dental y enrolle la mayor parte en el dedo medio una de sus manos. Enrolle el resto en el mismo dedo de la mano opuesta. Este dedo irá recogiendo la seda dental a medida que se va usando.
• Sujete y tense firmemente un trozo de unos 2 a 3 cm. de seda y con los dedos pulgar e índice introduzca la seda entre los dientes con un suave movimiento de sierra.
• Cuando la seda llegue al borde las encías, cúrvela en forma de “C” contra uno de los dientes y deslícela suavemente en el espacio entre la encía y el diente hasta que se note resistencia.
• Nunca la aplique sin controlar la fuerza, pues dañaría las encías.
Para limpiar entre los dientes inferiores, guíe el hilo usando los dedos índices de ambas manos.
• Frote la seda contra la superficie interdental para eliminar los restos de alimentos y placa.
• Repítalo con el resto de los dientes .

Cepillos interproximales
• Las personas que presentan espacios mayores entre diente y diente, pueden sustituir el uso de la seda dental por los cepillos interproximales.
• Estos cepillos le permiten limpiar eficazmente los espacios interdentales, ayudándole a protegerse contra las caries y la enfermedad periodontal.
• Existen varios tamaños de cepillos, elija el más adecuado . El cepillo debe introducirse sin dificultad, de modo que sean los filamentos y no el alambre los que estén en contacto con los dientes .Si el cepillo no entra cómodamente, no lo fuerce.
• Para limpiar más fácilmente las piezas posteriores puede doblar la parte superior del mango para formar un ángulo más adecuado.

Los dientes deben cepillarse después de cada comida. La cinta, seda dental o los cepillos interproximales deben usarse a fondo al menos al menos una vez al día.
• El mejor momento es antes de acostarse para que la placa que se haya formado quede bajo control.
• También son muy útiles los irrigadores bucales y unas pastillas que colorean de rosa la placa para eliminarla con más eficacia.

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• Coloque el cabezal del cepillo sobre las superficies exteriores de sus dientes, con las puntas de los filamentos en ángulo de 45º con respecto al eje mayor del diente y hacia el borde de las encías, apoyándolo en la unión de encía y diente. Aplique una presión ligera para que los filamentos penetren entre diente y diente, pero sin llegar a sentir molestia.
• Cepille suavemente realizando pequeños movimientos circulares y de barrido desde la encía al diente. Del mismo modo, cepille las superficies interiores de cada diente sin olvidar la zona de los molares posteriores.
• Cepille las superficies internas de los dientes anteriores superiores e inferiores, colocando el cepillo en posición vertical y realizando varios movimientos suaves hacia arriba y abajo.
• Cepille las superficies de masticación con pequeños movimientos circulares para desalojar cualquier material blando que pueda existir en las fosas y fisuras oclusales.
• Cepille su lengua y masajee ligeramente sus encías. Finalice el cepillado con enjuagues de agua.
• Un cepillo en mal estado además de no limpiar, puede producir lesiones bucales.
• Cambie su cepillo cada 3 -4 meses.
• Debe usar un cepillo de dureza media y cabezal pequeño, que le permita llegar a todos los dientes.

Embarazo e higiene oral

El aumento de hormonas, especialmente de estrógenos, que se produce durante el embarazo hace que la acumulación de placa en los dientes sea mayor, si no se elimina, podría originar problemas en las encías. Estas se inflaman y sangran con más facilidad es la llamada “gingivitis del embarazo”, se presenta generalmente en el segundo trimestre, pero es fácil evitarla si se lleva a cabo una buena higiene dental.
Hay que destacar que la gestación no genera la enfermedad periodontal, sólo la modifica y empeora si ya existía. Si sufre periodontitis, una forma avanzada de enfermedad de las encías, puede tener un riesgo 7 veces mayor de tener hijos prematuros y de bajo peso.
Las gestantes suelen tener un reflejo nauseoso más sensible, que puede contribuir a las regurgitaciones. Si persiste, puede provocar halitosis y erosión del esmalte.
Existen una serie de precauciones a tener en cuenta que ayudarán en esta etapa tan proclive a los problemas dentales:
• Llevar una alimentación variada y equilibrada que asegure todos los nutrientes que participan en la composición de los huesos y los dientes (calcio, fósforo, magnesio vitamina C y D).
• Asegurar un suficiente aporte de flúor.
• Reducir la frecuencia y cantidad del consumo de productos azucarados.
• Evitar las bebidas dulces y ácidas, así como los concentrados de frutas, especialmente entre comidas, que es cuando no se da un cepillado inmediato posterior.
• Incluir ocasionalmente después de las comidas alimentos que reduzcan la acidez de la saliva, como son los cacahuetes o los quesos, por su efecto protector frente a la caries.
• Si en un momento dado no se dispone de cepillo de dientes tras una comida, masticar chicle sin azúcar puede prevenir la caries, ya que estimula la producción de saliva que ayuda a eliminar los ácidos de los dientes.
• Si aparece hipersensibilidad dental, sustituir la pasta dentífrica habitual por una especial.
Se aconseja visitar al dentista al comienzo del embarazo.

Consejos para asegurar unos dientes y encías sanos para ti y para tu bebé

CUIDAR LAS ENCIAS
Los cambios hormonales que experimenta tu organismo durante el embarazo pueden aumentar el riesgo de que llegues a desarrollar enfermedad gingival.
Si estas embarazada, cepíllate con una pasta de dientes especifica para el buen mantenimiento de la salud gingival y realiza limpiezas interdentales a diario.

CAMBIOS HORMONALES Y ENFERMEDAD GINGIVAL
El embarazo provoca fluctuaciones hormonales que aumentan el riesgo de enfermedad gingival. Esas fluctuaciones pueden hacer que tus encías manifiesten mayor sensibilidad a la nociva placa dental, que es una capa pegajosa e incolora de bacterias que se forma continuamente sobre los dientes, y una de las principales causas de enfermedad gingival.
Si no se elimina a diario mediante el cepillado y la limpieza interdental, puede producir gingivitis, el primer estadio de la enfermedad gingival.
Además, si ya presentas algunos inicios de enfermedad gingival, estos pueden empeorar durante el embarazo.
LAS CLAVES
Hasta un 70% de las embarazadas padece alguna forma de enfermedad gingival.
Señales de alarma:
• Tienes encías sensibles, hinchadas o enrojecidas.
• Te sangran las encías al cepillarte los dientes o al hacer la limpieza interdental.
• No puedes eliminar el mal aliento o el mal sabor de boca.
ACTÚE CON RAPIDEZ
Si se detecta y se trata en sus primeros estadios, la enfermedad gingival puede controlarse en la mayoría de los casos.
Si crees que la padeces, acude rápidamente al dentista para hacerte una limpieza y una revisión.
LA CARIES DENTAL
Durante el embarazo también aumenta el riesgo de caries dental, debido a los ácidos producidos cuando hay vómitos y al mayor consumo de dulces. Evítalo cepillándote con una pasta de dientes con flúor y realizando una correcta limpieza interdental.
UNA BUENA HIGIENE DENTAL
• Cepíllate minuciosamente los dientes 3 veces al día.
• Tómate tu tiempo. Debes dedicar un mínimo de 2 minutos para eliminar la placa que continuamente se forma sobre los dientes.
• Muchos cepillos eléctricos incorporan una tecnología avanzada que permite eliminar la placa de un modo más eficaz que los cepillos de dientes manuales ordinarios.
• Usa una pasta de dientes con flúor. Está demostrado que el flúor previene la formación de caries.
• Realiza limpiezas interdentales a diario. Utiliza hilo dental o cepillos interdentales para eliminar la placa de las zonas donde no llega el cepillo de dientes. Si no realizas una limpieza interdental, estás dejando sin tocar ni limpiar hasta un 40% de la superficie dental.
INFORMA A TU DENTISTA
Tan pronto como creas que estás embarazada o estés intentando quedarte díselo a tu dentista, porque someterse a una radiografía durante el embarazo representa un riesgo.
LA DIETA
Tu cuerpo es la única fuente de alimentación de tu futuro bebé.
En lo que se refiere a tu dentadura, debes tratar de comer más alimentos ricos en calcio, que son especialmente indicados para el desarrollo de huesos y dientes.

LOS DIENTES DE TU BEBÉ

Si dejas al bebé en la cuna con un biberón que contenga leche (incluida la leche materna) o zumo, el azúcar de la bebida y las bacterias de la boca del bebé interaccionarán formando ácidos que atacarán el esmalte de sus dientes y pueden provocar caries. Si tu bebé necesita juguetear con un biberón para dormirse, rellénalo de agua.
CUÁNDO DEBE VISITAR TU HIJO AL ODONTÓLOGO POR 1ª VEZ
Es vital que le vea el Odontólogo en el momento que haya complementado su primera dentición: 20 dientes. Esto sucede entre 2 años y medio y 3 años.
En esta visita, el odontólogo examinará los dientes, encías y la mandíbula del niño para comprobar si hay algún problema.

Antes de la cirugía

Debe comunicar a su dentista los tratamientos médicos y quirúrgicos realizados con anterioridad o si está siendo tratado en la actualidad por algún proceso, con el fin de valorar si esto puede influir en la evolución de la intervención.
También debe informar de la existencia de:
• Reacciones adversas a los medicamentos.
• Alergias (látex, yodo, anestésicos…)
• Posibles enfermedades infecciosas.
• Factores de riesgo (diabetes, hipertensión, cardiopatías, osteoporosis, reuma, hepatopatías, insuficiencia renal…)
• Tratamiento con anticoagulantes orales o aspirina diaria.
• Embarazo.
Los pacientes en tratamiento con anticoagulantes (por ejemplo, SINTROM®) pueden ser tratados en la consulta dental. El cardiólogo les prescribe una pauta, para limitar el riesgo de hemorragia.
No debe tomar aspirina (ácido acetilsalicílico) los 7-10 días previos a la cirugía, pues aumenta el riesgo de hemorragia. Si ha sufrido un infarto de miocardio reciente se debe posponer la cirugía 6 meses.
Si está embarazada:
• La cirugía oral se debe aplazar hasta 6 semanas después del parto.
• Las urgencias se pueden tratar una vez finalizado el primer trimestre, que es cuando se han formado los órganos del bebé.
• Si es muy urgente (traumatismo, infección) se atiende cuidadosamente, minimizando los riesgos, en cualquier momento del embarazo, aunque no es lo ideal.
Si es diabético:
• No acuda a la intervención en ayunas.
• Siga con su dosis habitual de insulina.
• Controle su nivel de glucosa en sangre.
• El control de la glucemia, de la infección y la prescripción de antibióticos lo debe -valorar su médico antes de la cirugía.
Recomendaciones generales antes de la cirugía:
• Extremar las medidas de higiene bucal.
• Tomar correctamente la medicación prescrita.
• Se aconseja acudir acompañado para su comodidad.
• No es necesario que esté en ayuno.
• Se recomienda hacer una comida ligera 2 ó 3 horas antes de la intervención
• No olvide traer los documentos que guarda usted: radiografías, consentimiento informado, analítica reciente…

Después de la cirugía

Por favor, lea atentamente las siguientes instrucciones. Le ayudarán a curar mejor y le evitarán complicaciones.
Cuidado de la boca:
• Durante las primeras 4 horas después de la intervención, póngase una bolsa de hielo (envuelta en un paño) de forma intermitente sobre el área afectada.
• No se cepille la zona en la que tiene el apósito (gasa)
• Cepíllese los demás dientes con normalidad.
Malestar:
• Es normal sentir alguna molestia después de la intervención. Si se le recetó medicación, tómela según se le haya prescrito

Inflamación
. A veces, puede producirse un hematoma en la zona afectada que desaparecerá al cabo de 7 días.
Hemorragia:
• Evite escupir, enjuagarse o chupar, porque esto puede favorecer el sangrado.
• No debe enjuagarse la boca enérgicamente durante las primeras 48 horas. Si lo hiciera podría desalojar el coágulo y se interrumpiría el proceso normal de curación.
• Mantenga la gasa presionada durante 45-60 minutos. Si al retirarla vuelve a sangrar, coloque otra gasa estéril doblada y presione durante 60 minutos.
Comida:
• El día de la intervención se recomienda comer sólo alimentos suaves y fríos.
• Evite comer alimentos duros, muy condimentados o bebidas con alcohol.
• Puede aparecer dificultad al abrir la boca.
Medicación:
• Si se le receta un tratamiento debe tomarlo según se haya indicado.
• Evite tomar aspirina.
Fumar:
• El humo del tabaco impide la correcta cicatrización y favorece la infección de la herida.
• Absténgase de fumar durante la primera semana.
No se debe:
• Realizar esfuerzos físicos (coger peso, agacharse, practicar deportes) ni estar en contacto con el calor (tomar el sol, secador de pelo)
Posición:
• Es preferible mantener una postura en la que la cabeza esté más alta que el resto del cuerpo. Es decir, sentado o ligeramente tumbado, pero algo incorporado, sobre almohadones o cojines.

Si pasadas 48 horas nota un dolor intenso en el área intervenida, llame a la clínica.

Sensibilidad dental

La sensibilidad dental (o hipersensibilidad dentinaria) se manifiesta como una molestia producida por:
• Cambios de temperatura al frío o al calor.
• La ingesta de frutas cítricas o azúcar.
• El contacto con el cepillo de dientes.
Esta hipersensibilidad puede aparecer en la superficie de las raíces de los dientes cuando:
-quedan expuestas al retraerse las encías 
-tras realizar una limpieza dental o un empaste, en personas con encías delicadas o dientes muy sensibles 
-durante el proceso de blanqueamiento dental

.
La sensibilidad dificulta el cepillado correcto, pues puede llegar a ser algo molesto. 
Así, al aumento de la sensibilidad se suma el acumulo de placa bacteriana, que agrava el problema.
El tratamiento de las raíces sensibles consiste en la aplicación tópica de agentes desensibilizantes sobre las superficies dentales afectadas.
Estos productos que disminuyen la hipersensibilidad se pueden aplicar en casa por el propio paciente o en la consulta por el dentista.
Tras la aplicación del producto se debe evitar ingerir alimentos o bebidas, tampoco debe enjuagarse la boca en una hora.
También es muy recomendable y eficaz el uso de pastas dentífricas y/o colutorios específicos para sensibilidad

Calendario de revisiones

De uno a dos años
• Información a los padres sobre alimentos que favorecen la caries.
• Retirada del chupete y biberón (2 años).
• Primera visita al dentista (2 años).
• Vigilar gingivitis y maloclusiones.
De dos a seis años
• Visita al dentista (2 anuales de por vida).
• Exploración de la dentición primaria.
• Inicio del autocepillado(2 años).
• Aplicación de flúor.
De seis a catorce años
• Control de las malposiciones de la dentición.
• Exploración bucal(sarro , abscesos o flemones, maloclusiones, apiñamiento, gingivitis, caries, mordida…).
• Sellado de fisuras.
• Uso de hilo dental (8 años).
Más de 14 años
• Revisiones y limpiezas (1 cada 6 meses).
• Control de caries y deterioro de las superficies de las raíces dentales.
• Prevención del cáncer bucal.
• Refuerzo de los hábitos de higiene y salud bucodental.

Combata el mal aliento

La halitosis es un olor desagradable procedente de la cavidad oral. Las causas del mal aliento (halitosis) pueden ser muy variadas:
• Caries dentales.
• Afectación de las encías (gingivitis, aftas, estomatitis)
• Trastornos de las vías respiratorias (amigdalitis, rinitis, sinusitis)
• Problemas del aparato digestivo (úlcera, gastritis, hernia de hiato)
• Enfermedades sistémicas (diabetes, insuficiencia renal)
• Tabaquismo y alcohol.
• Ingesta de algunos alimentos (ajo, cebolla, coles, repollo, picantes)
• Toma de determinados medicamentos (antidepresivos, ansiolíticos)
• Puede deberse a la sequedad bucal (xerostomía), que aparece cuando el flujo de saliva disminuye.
• En el 87% de los casos el problema del mal aliento se produce por una excesiva a acumulación de bacterias en la boca. Estas bacterias se localizan fundamentalmente sobre la lengua y producen unos gases a de azufre que son los responsables del mal olor.
• Este trastorno puede llegar a afectar las relaciones interpersonales y a disminuir la autoestima.
• Como no somos capaces de notar nuestro propio mal aliento, muchas personas no son conscientes de su problema.
• Si alguien padece halitosis, lo recomendable es que alguna persona cercana le comente su problema para que reciba tratamiento cuanto antes.

Medidas contra el mal aliento:
• Limpieza de la superficie de la lengua a diario con un cepillo o con un rascador lingual.
• Cepillado regular de los dientes después de cada comida, uso de la seda dental o de los cepillos interproximales.
• Uso de colutorios y enjuagues bucales que pueden controlar la aparición de ciertas bacterias.
• Beber abundante agua, que facilita la producción de saliva y arrastra impurezas.
• Evitar el consumo de alcohol, café y tabaco y limitar el de alimentos como ajo y cebolla.
• Llevar una dieta rica en fruta, fibra y verdura.
• No saltarse las comidas, estar mucho tiempo sin comer puede provocarlo( es más recomendable comer menos y mas a menudo).
• Comer yogur sin azúcar habitualmente, reduce la acumulación de bacterias responsables de la halitosis.
• Reducción del stress.